Thursday, August 29, 2013

Revista Literaria Entre Líneas. Agosto 2013


Homenaje a una obra mayor por Mercedes Eleine González/3
Dos poemas de Ana Romano/ 7
Ni perdidos… ni olvidados/ 9
Reflexiones de la vida… por Margarita Polo/ 13
fotopoema/ 16
El último reflejo de la noche un cuento de Gabriel González Núñez/ 20
Aprendiste un poema de María Isabel Bugnon/ 24
Yo alucino por Sara Suejen/ 27
Mujer abusada por: Enrique A. Meitín/ 31
Un poema de Raúl Chollet/ 38
Jaime, coronaste también tu existencia alegremente por Josefina Ezpeleta/ 40










Tuesday, August 27, 2013

De primera fila



Por Margarita Polo Viamonte

Como una ola creciente a medida que avanza, se desarrolla incontenible y llena de sorpresas la Peña Cultural Antes que anochezca, de la Editorial Voces de Hoy y la Revista Literaria Entre Líneas, cada domingo final del mes en The Place of Miami. Hasta para los propios directivos se convierte en inesperado buena parte del espectáculo, porque existe una magia guiada por la excelente vibra de quienes participan en los acontecimientos de la tarde poco antes del anochecer, que los hace cómplices de una felicidad contagiosa impregnada por el arte.

Como primera sorpresa de la tarde, Alfredo A. Ballester, en nombre de la Asociación Puertorriqueña de la UNESCO hizo entrega de sendos diplomas de reconocimiento al director de la Editorial Voces de Hoy y la Revista Literaria Entre Líneas, Pedro Pablo Pérez Santisteban y a Josefina Ezpeleta subdirectora y editora principal del sello editorial. Es un honor para todos también que Alfredo, autor de la familia Voces de Hoy, también haya recibido dicho reconocimiento.

El programa de este domingo 25 de agosto comenzó con el lanzamiento de dos obras: Semillas de la psicóloga española Rosa María Díaz y El club de las mentes maestras del doctor cubano Ezequiel Cuello… Muchas veces no podemos entender la fusión de sucesos al parecer inconexos, en la Peña se presentaron dos libros casi al azar, ¿los une solamente la misma editorial, sus temas de especialistas? Quien piense así esta errado.

Los autores no escribieron tratados médicos, sino sus criterios personales, expuestos de maneras muy diferentes: Rosa María con una obra de autoayuda, Ezequiel en una historia de ficción, pero ambos convergen en sus ideales. Tanto Rosa María, como Ezequiel desean un mundo mejor, donde nuestros pensamientos se tornen positivos para que nuestra vida diaria sea cualitativamente superior. La exposición de sus obras fue una enriquecedora experiencia sobre el uso de la mente en bien de la humanidad y la fraternidad. Después del lanzamiento se efectúo un receso para la venta de los libros, con la dedicatoria de sus autores.

La preciosa voz de Orlando Coré, trovador, actor y poeta holguinero, comenzó la velada cultural, demostrando que también los artistas saben expresar sus anécdotas matizadas de ejemplos muy valiosos. Recordó de su tierra natal al gran cantante lírico Raúl Camayd, gloria de Cuba, al poeta, también holguinero, ya fallecido, Reinaldo Arenas, cuyo libro Antes que anochezca, da nombre a nuestra peña. También hizo referencia, leyendo uno de sus poemas, a su estancia en España, sus vivencias de trovador, actor y poeta, mientras pulsaba las cuerdas de su guitarra, con melodías de su autoría y de otros afamados compositores de varias partes del mundo.

La valiosa aspiración de “convertir el sueño en realidad” que posee como lema la Editorial Voces de Hoy y la Revista Literaria Entre Líneas, se traduce en un compendio de logros no solo con las publicaciones que son cada vez mayores y de gran calidad, sino por el proyecto de la Peña Cultural Antes que anochezca, donde convergen escritores, poetas, cantantes y actores en una amalgama que se cohesiona en un reflejo de amor y armonía.

Tras el concierto, comenzó el recital de versos. Los poetas Ariel Aboal y Mabel Valdés estrenaron sonetos, en el caso de Mabel, regalándonos su primer soneto, y con gran dominio de la técnica; después el poeta Dago Sásiga y las poetisas Sonia Castro y Josefina Ezpeleta, mostraron sus grandes dotes de lirismo. Un ejemplo de narrativa lo ofreció la multifacética Luz Dary Jiménez Monsalve, quien invitó a todos los presentes a nuevas presentaciones de su obra teatral Salir del closet. Un momento de comercial lo proporcionó María Cano de Organo Gold con muestras de su producto, un café especial con bajos niveles de cafeína.

El actor y productor Ismael Requejo hizo gala de su maestría, con su profunda voz prometió la primicia de su obra documental sobre la arquitectura cubana, y uno de sus arquitectos más prominentes, Nicolás Quintana. “Siempre listo” –dijo como respuesta a la invitación de que actuara como nos tiene acostumbrados y declamó un poema de Nicolás Guillén, aunándose a su voz la guitarra de Alberto Menéndez, como si hubieran ensayado con antelación el fabuloso espectáculo.

Un momento inesperado y estelar lo regaló la escritora Stella Rod, quien accionó su voz declamando y cantando, invitando al público a su proyecto de puesta en escena. Al finalizar Stella, la escritora Margarita Polo convocó a presenciar el lanzamiento de su nuevo libro Fui tu querer, con la lectura de las excelentes palabras de presentación escritas por los poetas Josefina Ezpeleta y Pedro Pablo Pérez Santisteban.


La actriz Rossana Solari participó con los registros magistrales de su voz, cantó acompañada por el maestro Alberto Menéndez, y proporcionó un precioso colofón con Babalú Aye. La tarde se hizo noche, los participantes se despedían con efusivos abrazos y felicitaciones. Ninguno deseaba desprenderse de la magia guiada por la excelente vibra, que como una ola creciente avanza y se desarrolla incontenible, llena de sorpresas la Peña Cultural Antes que anochezca de la Editorial Voces de Hoy y la Revista Literaria Entre Líneas, en The Place of Miami, cada último domingo del mes.

Saturday, August 24, 2013

Entrevista a Luis Manuel Martínez Lebrón, autor del libro "El corazón de los fantasmas"

Cuando los fantasmas se desbordan, correteando de un lado al otro de nuestras vidas, todo hecho real se convierte en irrealidad y viceversa —concluyo durante la amena y sorprendente conversación con Luis Manuel Martínez Lebrón, dueño de El corazón de los fantasmas, nuevo libro de la Editorial Voces de Hoy, el cual tuve el privilegio de conocer durante su proceso de edición.

Martínez Lebrón se acomoda un poco en su sillón de azafato y mira a través de los cristales del avión el paisaje que se queda atrás, mientras en su mente florecen nuevas formas, personajes y tramas que luego las convierte en suculentos manjares narrativos. Le robo un poco de su tiempo libre para preguntarle sobre algunas de sus más íntimas ideas, y con ellas elaborar la entrevista a salir en nuestra Revista Entre Líneas.

Lanzo la primera pregunta, para aclimatarnos poco a poco en el tema. Luis Manuel, sabemos que usted posee un máster en Literatura Hispanoamericana de la Loyola University en Chicago, y que ha enseñado español en varias instituciones de educación superior, tanto en Estados Unidos como en su natal Puerto Rico. ¿Su afición literaria nace antes o después de estudiar la carrera o dedicarse a ella?

Mire usted Margarita, irónicamente la lectura siempre resultaba un tormento para mí, pues la pereza me alejaba de los libros, hasta que todo cambió en mi último año de secundaria, cuando tuve que leer Cien años de soledad. Tal vez usted no lo crea, pero me perturbaba la idea de leer un libro tan grueso, sin embargo una noche de tenaz aburrimiento busqué un escape al tedio y me animé a abrir la novela.

Imagino su sorpresa, le corto risueña, tras lo cual prosigue:

Tiene toda la razón, esa noche no solo abrí, por primera vez, un libro con la intención de leerlo, sino que también corrí la cortina de un mundo de ficción que vivía inactivo y pasivo entre aquellas páginas, en espera de mi descubrimiento. Desde entonces no pude dejar de interesarme por la descendencia del general Buendía, la vida en Macondo, y de mil otras historias que más tarde llegaron a mis manos.

El Gabo ha marcado a muchos con su narrativa, le comento, para que continúe su valoración del tema:

¡Sí!, yo soy uno de ellos. Gracias a la habilidad narrativa de Gabriel García Márquez y de otros autores, que siguieron después, comenzaron a crearse imágenes en la mente, que se convertían en el sello que identificaba cada libro, cada historia, cada autor. Tiempo más tarde, en la universidad, me matriculé en varios cursos de literatura y hasta decidí irme a estudiar a Francia para aprender el idioma y poder leer las obras de Moliere.

Entonces Luis Manuel, su cambio fue radical, se lanzó de la pereza a la búsqueda incansable, le sugiero.

No lo creerá, pero de esta manera me volví adicto a la magia de la literatura, pues con cada nueva historia que leía, mi mente reconstruía ciudades y pueblos; diseñaba casas y habitaciones e imaginaba rostros y conductas humanas impensadas. Sobre todo, las historias me regalaron la oportunidad de viajar (que fue mi primera y verdadera pasión) sin salir de la habitación de mi casa.

Luis Manuel ¿Usted tiene algún antecedente familiar o son solo estas lecturas lo que lo mueven a crear su propia obra?

Realmente comencé a escribir, por casualidad. Una tarde encontré un viejo diario y cuando hojeé sus páginas en blanco, no pude dejar de compararlas con mi existencia. Entonces comprendí que no podía continuar con una doble vida: una incierta e inestable; la otra oculta y vacía. Hasta ese momento era un hombre heterosexual, mientras mantenía mi verdadera identidad gay en las sombras; como un fantasma que divaga entre seres vivos, pero que nadie ve. Todos me rodeaban, pero no me podían ver. Yo no se los permitía.

Pero ¿ni su familia más cercana lo sabía? Indago intrigada:

¿Qué le puedo decir? Mis familiares sospechaban acerca de mi orientación sexual, pero nunca me interrogaron al respecto. Durante ese tiempo, me aterrorizaba conversar sobre el tema de la homosexualidad, por temor y vergüenza, aunque tampoco encontraba el valor de buscar un terapeuta, pues me desanimaba la idea de confiarle mis verdades más ocultas a un desconocido.

Entonces, ¿cómo llegó a descubrir sus fantasmas delante de los demás?

Pues de una manera inesperada, resulta que otro día volví a mirar las páginas del diario —hundido en un basurero de pastillas contra la depresión y cansado del control dictatorial que la Iglesia mantuvo sobre mí—, se me ocurrió descargar mis conflictos en aquellos papeles vacíos que me invitaban a desahogar los secretos que me atormentaban y me deprimían. Así surgieron las historias que, poco a poco —sin pretensiones— se convirtieron en mi primer libro: El corazón de los fantasmas.

Cuando leí su libro para confeccionar el prólogo, sentí que la temática es bastante fuerte, cada cuento promueve una arista diferente de una verdad sellada antes, a cal y canto; ¿son producto de la realidad que lo circunda o son pura ficción?

Le seré muy sincero Margarita, se me hace muy complicado contestar esta pregunta porque los personajes de estas historias son ambiguos o hermafroditas literarios, pues reúnen rasgos masculinos y femeninos, humanos y fantasmagóricos, reales y ficticios. ¿Cómo puedo explicarle? Mire, para las sociedades machistas, los homosexuales son hombres que desean ser mujeres, y en El corazón de los fantasmas, mis personajes son seres humanos obligados a mentirles a los demás y a sí mismos, para sobrevivir en una sociedad hostil.

Lo comprendo perfectamente, el tema no me es ajeno porque lo he trabajado varias veces, incluso ahora con más frecuencia, tal vez por la época, pero ¿existe en los personajes algo de usted mismo?, insisto.

Hay de todo un poco, por un lado, ellos son reales ya que en todas las historias hay elementos autobiográficos: vivencias, recuerdos o anécdotas personales. Sin embargo, es importante recalcar que estos personajes son las voces que confiesan las dicotomías de mi vida: entre mi forzada y falsa heterosexualidad y mi verdadera pero oculta orientación sexual; entre mi espiritualidad y la condena de la Iglesia; entre la aceptación familiar y mi felicidad personal. Por otro lado, los personajes y sus circunstancias son parte de mi imaginación, pues llevé mis realidades al extremo de la exageración, de la suposición y de los deseos de encontrar soluciones que me liberaran del fantasma que me acompañaba; o de inventar personajes impactantes que despertaran fuertes emociones en los lectores y así poder educar a través de las moralejas que se ven entre las líneas de mis historias.

¿Usted cree Luis Manuel, que esta inclinación sexual provoca la creación de una célula social diferente? ¿Esa realidad convoca a un determinado comportamiento al margen de los cánones preestablecidos?

Antes que todo, deseo aclarar que no defino mi homosexualidad como una inclinación ni una preferencia porque la primera se presenta como una desviación, un desnivel o favoritismo y la segunda, como una voluntad, elección y parcialidad. De poderse modificar una inclinación o preferencia sexual, los homosexuales jamás escogeríamos pagar las rigurosas penalidades que nos ha impuesto la sociedad ni soportaríamos el tósigo que nos aflige la vida. Por lo tanto, preferiría que se utilice el término orientación sexual.


Luis Manuel Martínez Lebrón


De acuerdo, y ¿entonces? Trato de que amplíe más su pensamiento:

Bueno, en cuanto a la creación de una célula social diferente, debemos recordar que en pequeña escala, todos nacemos dentro de una estructura familiar; pero en gran escala todos vivimos dentro de una estructura social mucho mayor. Cuando algún miembro de esas estructuras rompe los patrones preestablecidos se desproporcionan los vínculos de la seguridad, la protección y la socialización. Por lo tanto, los homosexuales son obligados a organizarse en grupos sociales cerrados y ocultos para poder así suplir las necesidades del grupo minoritario y vencer las dificultades que les imponen la sociedad, la familia y la Iglesia.

Por tanto, coincidimos en que existe la marginalidad, ¿no es cierto?

¡Sí! y por ende, esta marginalización impuesta por la sociedad crea los fantasmas de mis historias: hombres que viven guardando el incógnito de su verdadera identidad, pues viven atrapados —involuntariamente— en una doble vida, ocultos en las sombras —como fantasmas— y terriblemente atemorizados de la burla, la discriminación, el rechazo y, en muchos casos, la violencia y agresión física. Debido a este hermetismo personal y emocional de la comunidad LGBT, la estructura social se hunde más en la ignorancia acerca de estos temas y en el desconocimiento del sufrimiento y la represión que sienten estos seres humanos. Así que la mejor manera de adentrarnos en ese desconocido submundo y conocer la vida espiritual, emocional o psicológica de los homosexuales es a través del diálogo, la tolerancia, la aceptación y la literatura.

Me parecen muy acertados sus conceptos, y educativos en una realidad mal tratada por siglos. Ahora bien, en cuanto a su persona, ¿por qué se dedica a una labor diferente a su nivel profesional? ¿Encuentra en los viajes materia prima para sus cuentos?

Como mencioné antes, viajar fue mi primera pasión y, aunque me estimula y satisface la idea de continuar enseñando, ahora me tomo un tiempo para disfrutar de los viajes y escribir historias. Mientras estudiaba en la universidad, la literatura satisfizo esa predilección de conocer otras tierras, otros mundos, a través de la imaginación. Cuando la aerolínea me dio la oportunidad de realizar mis sueños, no vacilé en aceptar el trabajo como tripulante de cabina. Desde entonces y hasta el presente, la literatura ha sido una realidad que entra en mi maleta cada vez que arribo a las ciudades del mundo, que me esperan mensualmente.

Viajar entonces, ¿lo enriquece en sus vivencias y le proporciona futuros personajes?

¡Claro! Puedo visitar Madrid, París, Buenos Aires o cualquier otra metrópoli, aprovecho las conferencias lingüísticas y literarias en sus universidades, asisto y disfruto observando obras de arte en el museo del Prado o el Louvre, disfruto de las representaciones dramáticas en el Teatro Colón, entro a las librerías locales para ojear las últimas propuestas literarias, busco un generoso árbol, en algún tranquilo parque, y pretendo que este me regale su sombra para leer un nuevo libro, paseo por las mismas aceras que una vez pisó Lorca, Moliere o Neruda, y me divierto imaginando cuáles fueron los cafés que despertaron sus creaciones literarias.

¡Genial! Es toda una escuela ambulante, ¿no es cierto?, sonrío al indagar.

Sí, los viajes me proveen la materia prima para mis cuentos, tengo que aceptar que estas experiencias enriquecedoras, a través del mundo, son las que me nutren el espíritu, las ideas y me despiertan las ganas de escribir y compartir mis vivencias con los demás. Pero insisto que no tuve que salir de mi habitación para escribir las historias de El corazón de los fantasmas pues el maltrato, las burlas, las humillaciones que viví durante mi adolescencia (e incluso las homofóbicas y desmoralizadoras noticias que vemos diariamente en la televisión, contra la comunidad LGBT) son suficientes para encontrar materia prima, no solo para un libro de cuentos, sino para escribir largas novelas de terror y de retroceso social.

Ha sido un enorme placer compartir con usted durante esta entrevista, no le robo más su precioso tiempo, pero me gustaría que nos adelante algo sobre su proyección de futuro. ¿Tiene preparadas nuevas obras? ¿En qué etapa de la creación están, si es que ya las tiene en proyecto? ¿Desearía agregar algo más antes de despedirnos?, concluyo.

Debido a la fuerte carga social de este primer libro, decidí relajar mis páginas y escribir sobre temas más livianos y que, precisamente se relacionan y entrelazan mis dos pasiones: la literatura y la aeronáutica. El título del nuevo libro, que ya casi termino, es “Azafatos: en el cielo como en la tierra”. Este material será otra colección de cuentos sobre personajes que trabajan, como tripulantes, en alguna aerolínea internacional, y cuentan sus experiencias en vuelos o en sus estadías por el mundo. Las historias están cargadas de intrigas, chismes, melodramas, suspenso y de una buena dosis de comedia.

Antes de terminar, deseo añadir que es necesario que, como comunidad LGBT, nos unamos, nos apoyemos y comencemos a educar a nuestros familiares, amigos y a la sociedad, por medio de acciones positivas y correctas. Considero que la homosexualidad no es sexo, desnudez, drogas, perversión o pornografía; la homosexualidad es respeto a sí mismo, autoestima saludable, aceptación personal, educación sexual, e igualdad social.

Por lo tanto, la literatura es el arma suprema y más poderosa para educar con inteligencia y sin bajeza; denunciar con paz y sin desorden, defender con palabras y sin agresión. Además, la literatura LGBT lleva a cabo otras labores que nos remuneran alegría y satisfacción personal a todos: porque despierta y alimenta el espíritu creador del escritor, entretiene a nuestra comunidad gay local, como también crea lazos de solidaridad con la comunidad gay internacional, educa a la sociedad –por medio de las sensaciones y emociones que despierta el arte- en temas tan controversiales, como el nuestro. De esta manera, lograremos que nuestra comunidad LGBT sea libre, comprendida y respetada.

El libro se puede adquirir por:


Margarita Polo Viamonte
Editorial Voces de Hoy







Tuesday, August 20, 2013

Entrevista a Caridad Alayón, autora del poemario "Versando a mi manera"


La vida de Caridad Alayón García parece una novela, ella renace hoy como una joven poeta recién cumplidas sus 80 primaveras. No estudió letras, pero entregó poco a poco su corazón a la literatura, escribiendo cuentos y poesías durante muchos años. Esta cubana podría definirse como una mujer hecha de versos. Tras el honor de escribir el prólogo de su libro Versando a mi manera, se me concede la posibilidad de entrevistarla para nuestra Revista Entre Líneas.

 El encuentro se convierte en una amena conversación, donde se transmite una verdadera comunión de ideas. Nuestra primera pregunta es sobre su trabajo y su obra.

 —Señora Alayón, nos llama poderosamente la atención que trabajando en estadísticas, algo tan lejano al verso, sus poesías sean tan especiales. ¿Acaso tiene antecedentes en su familia de alguna persona dedicada a la literatura?

 —No, Margarita, no tengo antecedentes de algún familiar literato, pero sí te puedo decir que mi madre era muy aficionada a la lectura. También mi padre era un hombre inteligente, a quien siempre recuerdo estudiando idiomas y cultivando su intelecto hasta el fin de sus días. Por otra parte, mi hermano Giraldo Alayón, Doctor en Ciencias Biológicas, ha dedicado su vida al estudio de los arácnidos y ha escrito varios libros sobre fauna y flora, incluso no dudo que tenga escritos sobre literatura, pues posee una vasta cultura. Mis hijos Niurka y Víctor Hugo son estudiosos del arte en diferentes manifestaciones, además les gusta escribir también. Por ejemplo, mi hija editó un libro de poemas titulado Los sueños de la Reina, antes de que yo publicara el mío.

 —Estimada Caridad, permítanos preguntarle: ¿usted comenzó su trayectoria poética en su natal San Antonio de los Baños, Artemisa, o más tarde? Y en cuanto a género literario, ¿la narrativa la desarrolló antes o después de su poesía?

 —Te contaré algo, Margarita, mi trayectoria poética surgió en el año 2000, después de la inesperada muerte de mi esposo en Cuba, mientras yo estaba de visita acá en Tampa. En la Isla yo comencé a escribir las anécdotas que me ocurrían, como breves historias, luego los domingos yo las leía ante mi familia y algunos vecinos, con quienes solíamos compartir en la terraza de mi casa un buen rato de ocio. Mis narraciones a veces eran jocosas y otras hacían llorar. Todos, familiares y amigos me aportaban ideas con sus amenas conversaciones, mientras saboreábamos el añejo vino de uvas, junto a las bellas ensaladas de frutas y vegetales que hacía mi esposo Hugo Calero.

 Caridad respira profundo, su melancolía invade la conversación, por eso intento desviar su tristeza a instantes más risueños…

 
Caridad Alayón García

 —Según supe, a usted Caridad, le seducen otras manifestaciones del arte, porque posee dotes de cantante y caricaturista. ¿Puede hablarnos del tema?

 —Es verdad, siempre me gustó cantar y pintar. Recuerdo que en la primaria la maestra de piano, que se llamaba Luisa, me ponía en los coros como voz prima y también como solista. Por cierto, ella habló con mi padre cuando yo tenía diez años, para que me dejara ir a una beca que me había conseguido donde me educarían la voz; pero mi padre se opuso, alegando que él no quería que yo fuera artista. Sin embargo, yo cantaba en fiestecitas, en lugares públicos y hasta en aquel programa de la Corte Suprema del Arte cuando la llevaron al teatro de mi pueblo en San Antonio de los Baños. En cuanto a pintar es una afición por las muñequitas y ropitas que confeccionaba para jugar, cuando era niña, aunque después los días de fiesta en mi centro de trabajo, les hacía caricaturas a mis compañeras, como pura diversión.

 —Señora Alayón, retomando el tema literario, el asunto principal de sus poemas es el amor por su esposo. ¿Puede describirnos cómo se conocieron y casaron? Ya sé, porque los nombró, que tiene dos hijos, ¿tuvieron nietos?

 —Sí, tienes razón, el tema principal de mis poemas es el amor hacía mi esposo y la muerte repentina, mientras yo estaba lejos, acá en Tampa. Llevábamos 38 años de feliz unión, con muchos sueños compartidos. Ese impacto emocional me dejó aturdida, en shock. Caminaba por inercia, pasaba el tiempo y creí volverme loca, por mucho que lo pensaba, no lo aceptaba. Una de las tantas noches sin dormir, me levanté y acostada boca abajo en forma de cruz en el suelo, pedí a Dios que me diera resignación con algo que me sacara tanto dolor. Me acosté nuevamente en la cama, me dormí y a la mañana siguiente, hice mi primer poema: “Pensando, siempre pensando /y al final no pienso en nada.”

”Eso escribí como su última estrofa. Pero me preguntabas de cómo nos conocimos. Eso ocurrió en la empresa de confecciones textiles de mi pueblo, yo trabajaba en la oficina y mi esposo era cortador en la sala de corte. Cuando él llegó a este centro, yo llevaba tiempo en la oficina. Él comenzó mucho después; pero se interesó por mí y todos los fines de semana, me enviaba ramos de flores y orquídeas, con una bonita postal, hacía una nota con palabras delicadas, y de firma ponía signos de interrogación. Después de varias semanas recibiendo bellos ramos de flores, le comenté a Eneida, amiga y compañera de trabajo, lo que sucedía. Ella sin decirme nada, se acomodó en la florería en el siguiente fin de semana, hasta ver llegar a quien mandaba las flores y, como ella lo conocía a la perfección, lo identificó. Cuando se retiró él, después de haber hecho el pedido y la postal, Eneida regresó a su casa. El lunes en la mañana, ambas en la oficina, Eneida me dijo: ¿te regalaron un ramo de príncipes negros y una orquídea en una cajita plástica con un lazo y una postal? Le pregunté: ¿cómo sabes tú esos detalles? Y ella me comentó el suceso, explicándome que hasta no comprobar quién era, no se fue de la florería: es Hugo Calero, me dijo al final.

 ”Hugo, al verse descubierto, no comentó nada. Se enteró que mi sobrina Olguita estaba enferma, y tuvo el pretexto para ir a casa de mi hermana, le llevó juguetes y un suéter de regalo a la enfermita. Poco tiempo después, yo llegué como todos los días a casa de Emma mi hermana y lo encontré allí, en ese momento supimos ambos que estábamos destinados el uno para el otro. Al otro día fue a mi casa a hablar con mi padre y en cuatro meses nos casamos. Llevamos 38 años de feliz matrimonio. Por siempre, me trajo un ramo o una flor cada fin de semana, exceptuando cuando causas ajenas a su voluntad, lo hicieron imposible. De nuestra unión nacieron Niurka y Víctor Hugo. Mi hija Niurka vive aquí en Tampa y Víctor Hugo en Río de Janeiro, Brasil. Niurka me hizo una feliz abuela de una nieta encantadora llamada Gabriella. Con mucho arte y estilo también.

—Disculpe la pregunta, ¿su esposo le pudo ofrecer su criterio sobre su desarrollo literario? ¿Pudo decirle qué pensaba de sus versos?

 —No, mi esposo no tuvo oportunidad de ver mi obra, nunca supo que casi todos mis versos fueron escritos para él, en mis respuestas anteriores, puntualizo los detalles.

—Señora Caridad, no quiero concluir sin agradecerle su paciencia y tiempo, además de realizar una pregunta obligada como final: ¿piensa entregarnos en breve alguna obra más de su autoría?

 —Sí, me gustaría, tengo bastantes poemas escritos; pero debo agradecer infinitamente a una gran amiga de mi hija y mía, Oliva Fernández, por haber hecho realidad mi sueño. Si no me fuera posible hacer otro, ya me siento feliz por esta primera oportunidad.
 
El poemario Versando a mi manera está disponible en:
http://www.vocesdehoy.net/caridad_alayon_garcia.html
 
Margarita Polo Viamonte
Editorial Voces de Hoy

 

 

 

 

 

 

Thursday, August 15, 2013

Entrevista a E.J. Castillo-Victores, autor de la novela Sombras de siglo


Por: Margarita Polo Viamontes

Editorial Voces de Hoy

 Una entrevista a Edmundo Joan Castillo Victores es tarea fácil porque se trata de un buen conversador. Nos encontramos como suele suceder en la vida moderna a través del éter, charlamos tal como antes se realizaban las tertulias en la sala del hogar familiar, face to face. Imagino, ambos sentados cómodamente, en nuestros respectivos butacones de trabajo frente a la máquina que nos proporciona el placer de crear nuestras historias.

 

La conversación fluye como viejos amigos, porque recientemente Edmundo publicó con la Editorial Voces de Hoy, su obra Sombra de siglos, para la cual tuve el privilegio de escribir el prólogo. De allí data nuestra amistad, pues aunque los dos nacimos en suelo cubano y en ciudades vecinas, no supimos uno del otro hasta vivir lejos de la tierra natal y converger en su libro recién nacido.

 Edmundo usted es graduado de Economía y Matemáticas. ¿Cómo le llega la veta literaria? ¿Existe algún antecedente familiar que lo incline a las letras?

 Bueno, en realidad, la historia es larga y compleja. Yo empecé, a instancias de mi madre, a tomarle amor a los libros de texto. Entonces, influido por las tareas y las lecturas de la escuela, comencé a leer poesía, cuentos y obras ligeras. Hice mis peripecias en la poesía. Y descubrí que aunque me gustaba la poesía, no era poeta.

 ¿Entonces su mamá tuvo influencia en su posterior destino como escritor?

 Sí, es cierto, también me atraía la pintura, influido por mi madre que dibujaba muy bien aunque nunca lo tomó muy en serio al igual que yo. Por esta época me fascinaba la física, la que intenté estudiar; pero, debido a mi rechazo por el trabajo de laboratorio, no incursioné en ese campo. Poco después comencé a trabajar de profesor de matemáticas por necesidad. Tuve la suerte que un profesor de física de la universidad también fue mi instructor en matemáticas en los cursos de superación educacional. Este hombre era extremadamente inteligente y muy creativo. Por él pude conocer que la ciencia, mayormente las matemáticas y la física, no era antagónica con el arte.

 ¡Buena idea! Concuerdo con su maestro, conozco médicos amantes de las letras y escritores apasionados por el quehacer científico. ¿Y luego?

 Más tarde, poco a poco me fue interesando la lectura de algunas obras clásicas. Después, influido por algunos amigos, comencé a idolatrar la literatura. Sin embargo, mi mayor interés seguía siendo la ciencia. Esta aparente contradicción entre la ciencia y las letras ha sido para mí todo lo contrario, de gran utilidad porque en cada momento cuando escribo tengo que resolver problemas complejos. En ocasiones, a veces muy frecuentemente me pregunto: ¿qué puedo hacer para que esta escena o hecho en la narración sea creíble, razonable, inobjetable?

 Edmundo, ¿y posee usted otras aficiones?

 A mí me gustan la mecánica, la carpintería y la física. Tengo habilidades manuales e intelectuales comparativamente. Algo bueno y malo a la vez porque esto dificulta encontrar la verdadera vocación. Pero gracias a Dios, tiempo después, comencé a escribir un día, en el año 91, y ahí descubrí que había encontrado mi verdadera vocación.
 
Edmundo Joan Castillo-Victores

 Hasta ahora se dedicó a escribir cuentos. ¿Qué lo motivó a extender su narrativa hasta crear una novela?

 El cuento fue lo primero que empecé a escribir. Necesitaba aprender a escribir, aunque me fascina el cuento. Yo comencé a escribir dos novelas al mismo tiempo. El resultado no fue positivo porque estaba verde en el arte de escribir. Después inicié una novela que se fue extendiendo y extendiendo pero que nunca he terminado, no por la calidad del contenido, sino por ciertos aspectos conectivos, técnicos, que requieren tiempo, y otras cosas que por su extensión he postergado para algún día darle término. Según una entrevista que leí una vez realizada a William Faulkner, afirmó que el cuento es, después de la poesía, lo más difícil de escribir. Claro, se refería a lograr escribir buenos cuentos. Sin embargo, por el momento estoy centrado en la novela por ser la forma literaria mas leída por la gente, y porque creo que sin ella queda algo incompleto. La poesía no necesita ningún complemento. Ella es la estrella del circo.

En cuanto a su obra, Edmundo, ¿es toda ficción o sus personajes salen de la realidad que lo circunda?

 Solo hay un cuento que se basó en personajes reales y algunos hechos acaecidos. Otro es basado solamente en el personaje, no la historia. Todos los demás cuentos y novelas son pura ficción. De la iglesia he conocido algunos sacerdotes cuando era adolescente y después de adulto, pero ninguno se asemeja en nada a los sacerdotes que se describen en mi novela Sombra de siglos. Todo es absolutamente ficción.

 En el caso de esta, su obra más reciente, en ella existe un duelo entre la verdad y la mentira, el personaje se debate entre la luz y sombras de su destino. ¿Es una referencia real o imaginaria a partir de los sucesos más recientes sobre el tema?

 Este duelo que usted menciona en el prólogo del libro usted misma habla de su existencia desde los origines de la humanidad. Siempre va a estar presente esa dualidad en toda actividad humana. Algo difícil de explicar por la complejidad de su naturaleza. Y en esta novela se manifiesta también de una manera u otra. En realidad yo hace tiempo quería escribir algo sobre el celibato en los sacerdotes católicos. Esto es algo que yo me resisto a entender que pueda existir de manera obligatoria. Creo que este es uno de los problemas mayores que afecta a la Iglesia Católica, y pienso que mientras no se resuelva, se desactive la práctica del celibato en los sacerdotes, no habrá verdadera justicia y solución para la Iglesia. Es como un nudo histórico que paraliza el movimiento. Esto debe ser opcional; una decisión del sacerdote, no de la Iglesia.

 Me gustaría hacerle una última pregunta, imprescindible para sellar las entrevistas. ¿Cuáles son sus proyectos de futuro? ¿Existen otros libros por llegar a nuestras manos en breve plazo?

 Bueno, en estos momentos trabajo en otra novela, la cual está en la fase final de completar el primer borrador. Después comienza el verdadero trabajo: reescribir, revisar y editar, que es la etapa que yo verdaderamente disfruto y en la cual soy más creativo. Ya tengo en mente otra novela, todavía una nebulosa.

 Agradeciendo a Edmundo Joan Castillo Victores la oportunidad de regalarnos parte de su tiempo, nos despedimos hasta un próximo encuentro, que tal vez se realice en la Peña de la editorial Antes que anochezca en la tarde del último domingo de cada mes.
 
Sombras de siglos se puede adquirir por:
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Thursday, August 1, 2013

Cuatro nuevos títulos se suman a nuestro catálogo editorial: Versando a mi manera, A través de mis ojos, Genio y figura hasta la sepultura y Fui tu querer

Los títulos: Versando a mi manera de Caridad Alayón García (Poesía), A través de mis ojos de Lilian Vizcaíno (Cuento), Genio y figura hasta la sepultura de Roberto Ramírez Plata (Noveleta) y Fui tu querer de Margarita Polo Viamonte (Noveleta), ya se encuentran disponibles a través de las páginas personales de sus autores en nuestro sitio web. Para comprarlos y conocer más sobre ellos haga un clic sobre sus cubiertas.